¿Cómo utilizar la miel de sauna?
Hay dos formas principales de utilizar la miel de sauna: después de un breve tiempo en la sauna, cuando los poros se hayan abierto y el cuerpo haya empezado a sudar, frotar ligeramente el cuerpo con la miel o, alternativamente, después de salir de la sauna. Coloque la miel cerca del calentador para que se caliente. Enjuáguese el cuerpo con agua tibia y, a continuación, empiece a frotarse la piel con la miel de la sauna. La miel se absorberá al cabo de 5-10 minutos. Termine la sauna enjuagándose los residuos del cuerpo sólo con agua (no utilice ningún tipo de jabón). El tratamiento con miel hará que su piel sea suave, elástica y le aportará vitaminas y otras sustancias beneficiosas.
Los beneficios del segundo método son la asombrosa capacidad de la miel para rejuvenecer y revitalizar la piel. Coloque la miel cerca del calentador de la sauna para calentarla. Cuando lleves un rato en la sauna y tus poros se hayan abierto y tu cuerpo haya empezado a sudar, empieza a frotarte con la miel. Cuando acabe la sauna, frótate con una toalla un poco más áspera y termina aplicando una fina capa de la miel con movimientos de masaje. Si quieres un efecto limpiador más profundo, utiliza una miel para sauna que tenga una mezcla de miel y sal, esto también contribuye a un efecto exfoliante. Aplica el exfoliante sobre la piel con movimientos circulares de masaje. Una vez absorbida la miel, aclárese el cuerpo con agua tibia. También puede aplicar una crema hidratante sobre la piel después de la sauna. Después de un tratamiento así, ¡no necesitarás exfoliarte la piel en mucho tiempo!